lunes, 2 de abril de 2012

"Fascinada por el Líbano" por Nínawa Daher


"Mi viaje al Líbano, un país moderno y con usos occidentales, que abre las puertas al Oriente Medio (Asia) fue una bendición. Sus 10.452 km cuadrados están repletos de bellezas. Apenas bajé del avión, vi sobre las montañas que rodean a Beirut resabios de una nevada invernal en el caluroso verano. La gente me recibía con sonrisas y palabras de bienvenida en inglés, francés y árabe.

Me dediqué a visitar a familiares y disfruté de playas con arenas blancas pegadas al mar azul, tibio y sin olas. Me sentí feliz nadando en el Mediterráneo, esa especie de pileta gigante climatizada, con vista a las montañas tapizadas de verde. Parece un cuadro pintado para encantar a los visitantes. Camino a los bosques de cedros, a 3 mil metros de altura, observaba a mis pies el mar y las ciudades costeras. En el sur, me sedujeron Tiro y Sidón. Sus castillos en el mar son resabios de las ciudades fenicias, emblemas de la cultura y el comercio en la Antigüedad. Me emocionó Caná, donde Jesús convirtió el agua en vino. En Harissa, una estatua sobre la montaña representa a la Virgen Nuestra Señora del Líbano, visitada a toda hora por cristianos y musulmanes.

Me fascinaron las estalactitas de la Gruta de Jeita. Vecinos de las aldeas me invitaban a sus casas, para convidarme empanadas árabes, dulces y bebidas. En Beirut -llena de iglesias y mezquitas- conviven en paz 18 credos. La enseñanza en árabe, francés e inglés es obligatoria. Es que los libaneses consideran que a partir de la educación se puede construir una sociedad más digna, a pesar de las terribles secuelas de la guerra".

 El Viaje del Lector - "Fascinada por el Líbano" - Nínawa Daher (Abogada y Periodista. Viajó al Líbano en 2004) - viajes@clarin.com

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